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1982 vio la introducción de la tercera generación del Celica. El diseño fue modificado considerablemente respecto a los modelos anteriores y la motorización mejorada con nuevos motores de 2.4 litros. En 1983, Toyota agregó el modelo GT-S a la línea del Celica mejorar la imagen de deportividad que el Celica había perdido como consecuencia del aumento del tamaño y peso respecto a modelos anteriores. El GT-S incluía llantas y neumáticos más grandes, suspensión más deportiva, y retoques deportivos interiores incluyendo asientos especiales y volante y palanca de cambios de piel.
